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Teorías para el estudio de la seguridad ciudadana

Por General Valentín Rosado V.- Al hacer referencia sobre varias teorías que se utilizan para el estudio de la Seguridad Ciudadana, se han considerar algunos enfoques de expertos nacionales e internacionales, cuyas conceptualizaciones han incidido por años en Escuelas de formación, abordan de manera concomitante el problema de la inseguridad, y toman como punto partida el origen, causas y consecuencias de la criminalidad en todo su contexto.

En efecto, intentar conseguir una fórmula única, lo mismo que una sola – teoría – para estudiar situaciones complejas que circundan el término o concepto de Seguridad Ciudadana, no es tarea fácil. Javier Aguilera, hablando sobre -Seguridad Ciudadana y Democracia- indica que, “en los últimos años se ha logrado una mejor aproximación conceptual a la definición de Seguridad Ciudadana, desde la perspectiva de los Derechos Humanos”.

Y es efectivamente en el ámbito de la Seguridad Ciudadana donde se encuentran aquellos Derechos de los que son titulares los miembros de una sociedad; de forma tal, que éstos puedan desenvolverse en sus vidas cotidianas con el menor nivel de riesgos posible en cuanto a su integridad personal, derechos cívicos y el goce de sus bienes; garantías por las que tienen que velar los Estados, en su obligación de brindar protección ante las asechanzas del crimen organizado y la violencia social.

En América Latina se ha escrito lo suficiente sobre este particular, de manera puntual en lo que tiene que ver con las Teorías para el Estudio del Crimen y el Delito; como son, las Teorías de las Escuelas Clásica, Positivista, Sociológica y de Chicago, la Teoría del Control Social, y la Teoría del Dinamismo Integral y Eficaz. Si bien es cierto que el fenómeno de la criminalidad no obedece jamás a patrones exclusivos, no menos lo es el hecho de que tales teorías explican con significativo grado de coherencia algunos tipos concretos y dimensiones de criminalidad.

Leopoldo Artiles, analista y experto dominicano en materia de Seguridad, en su trabajo de investigación titulado “Seguridad Ciudadana en República Dominicana: Desafíos y Propuestas de Políticas Públicas”, cita por ejemplo los aportes de Jeremy Bentham y Cesare Beccaría; al referirse a la Teoría de la Escuela Clásica, en la que se concibe al ser humano como individuo libre y racional, capaz de elaborar juicios sobre los problemas, tomar decisiones ,actuar en consecuencia, y en donde la pena aplicada debe conducir a la decisión racional de no comisión de un delito.

Para Bentham, las sanciones tenían que ser efectivas, y de ahí su propuesta de juzgar tres dimensiones de la sanción: la certidumbre de la pena, la celeridad de la pena, y la severidad de la pena. Para Beccaría, el delito o crimen es una violación del contrato social; por lo que propuso, que la reclusión en las cárceles era una pena de gran eficacia disuasoria.

Tales planteamientos encuentran justificación en el hecho de que, la criminalidad es un fenómeno complejo, atípico, de múltiples facetas, de manejos particulares y especiales, con manifestaciones de carácter transnacional y global, con diversos patrones de conductas propias de quienes se ven envueltos en ella, y que posee diversas aristas para su tratamiento. Solo bastaría estudiar las características personales de cada infractor, lo mismo que la manera como la criminalidad es tratada, tomando como base los mecanismos de controles existentes en cada Estado.

Se ha de entender entonces, que en esta era de las grandes tecnologías para la propagación de las informaciones que conducen al conocimiento, y ante un mundo cada vez más global, los diversos factores que caracterizan la comisión de un hecho criminal, hacen imposible la utilización de una sola teoría para estudiar las causas y consecuencias que lo rodean, como tampoco es favorable, el uso una misma teoría para abordar las dificultades a las tienen que tienen que enfrentarse las instituciones encargadas de prevenir tal hecho criminal, reprimirlo y aplicar las sanciones que corresponde a cada individuo por la comisión del mismo.

En ese orden de idea, en lo que tiene que ver con la Teoría de la Escuela Positivista, los defensores de esta postulaban la existencia de una serie de factores propios en algunos individuos, que los llevaba a una predisposición congénita para cometer delitos; acogía un modelo explicativo de la delincuencia basado en una especie de determinismo biológico.

La Teoría de Escuela Sociológica en cambio, atribuye así a las condiciones sociales prioridad en la génesis del comportamiento desviado. Para ello, los defensores de las aproximaciones de carácter sociológico recurren a variables tales como la interacción social, la cultura o las estructuras sociales a la hora de explicar la delincuencia.

Sobre el particular, Investigadores que dieron origen a la Teoría de la Escuela de Chicago, se interesaron en saber porqué las grandes ciudades tenían tasas de criminalidad y delincuencia más altas que los lugares más pequeños, y porqué ciertos barrios y comunidades en esas ciudades presentaban tasas de criminalidad más altas que otros. En tal sentido sostuvieron, que en las grandes ciudades había más criminalidad y otras patologías que en sitios más pequeños y restringidos, porque el gran numero de habitantes, rápidos movimientos y traslados de la población, hacen difícil el hecho de que las personas puedan establecer relaciones estrechas, y ser capaces por si solos de refrenar las malas conductas.

Siempre haciendo referencia al análisis de teorías que pudieren ser utilizadas para el estudio de la Seguridad Ciudadana, aparece la Teoría del Control Social, propuesta por el sociólogo norteamericano Travis Hirschi; en la que para él, ciertos tipos de actos delictivos son perpetrados por personas que tienen débiles vínculos con la sociedad; pero de acuerdo con su teoría, la gente estaría obligada a respetar las leyes no mediante el temor que puedan sentir por las consecuencias o las sanciones que podrían derivar de la comisión de actos delictivos, sino mediante los lazos de afecto que las unen a aquellos que resultarían perjudicados por dichos actos.

Visto así, es posible que para Hirschi se trataría del correcto comportamiento a ser observado por las personas, la integración y socialización en las comunidades, la convivencia pacífica, el respeto mutuo, el amor al prójimo, la correcta actuación basada en el concepto del deber y el respeto de las normas establecidas sin necesidad de pensar en las consecuencias que acarrean los métodos coercitivos.

Otra de las teorías más conocida es, la Teoría del Dinamismo Integral y Eficaz, la que según el General Óscar Naranjo Trujillo, Ex Director de Asociación de Policías de América (AMERIPOL), las nuevas preocupaciones para la región, presentan los problemas de Seguridad Ciudadana como un factor de atención, dado el nivel de incidencia que están recibiendo de organizaciones de crimen organizado serio, sumado al impacto de múltiples factores sociales, económicos, políticos y culturales, que alteran la convivencia e incentivan los niveles de percepción de inseguridad.

Para afrontar la situación planteada por Naranjo, los Estados estarían compelidos al fortalecimiento de un sistema de seguridad que deba concentrar los mecanismos necesarios para la reducción de los factores que conducen a la generación del delito; lo que requeriría de una dinámica integral y eficaz en su funcionamiento, a partir de la articulación de cuatro componentes a saber:

Primero, la acción preventiva, fundamentada en la formulación de políticas públicas de inversión social basada en educación, empleo y salubridad, para desestimular focos de oferta para el crimen. Segundo, un servicio de policía basado en la eficiencia que despliegue una actividad preventiva y de atención directa ante las necesidades de la comunidad. Tercero, la aplicación de un efectivo sistema de justicia con acceso equitativo y amplio, que ofrezca garantías para su aplicación. Cuarto, la existencia de infraestructuras apropiadas para el servicio penitenciario, que otorgue garantías y condiciones para el cumplimiento de condenas.

Son innumerables las Teorías a las que se pueden hacer referencia a la hora de plantear situaciones y buscar soluciones a los problemas complejos que se desprenden de la Seguridad Ciudadana. La búsqueda de acciones contundentes contra la criminalidad organizada, el tratamiento y abordaje a estos complejos desafíos, deben nacer del conjunto de voluntades generadas alrededor de instituciones, gobiernos y sociedades, por contener el avance y focalizar la actuación sobre los puntos de gravedad de las organizaciones criminales para lograr impactar su estructura funcional y lucrativa.

Resulta obvio, que en su lucha constante para encarar con seriedad la problemática, los Estados afrontan desafíos fundados en el estudio de la interdependencia de la criminalidad con otras manifestaciones que alteran la seguridad, los elementos de riesgo que facilitan su estructuración, la forma como la criminalidad se despliega en múltiples territorios, las estrategias que permiten contener la actividad criminal, y la prevención de la criminalidad para la convivencia pacífica y la seguridad ciudadana.

En resumen se podría asegurar, que no existe una teoría ideal, única, exclusiva, a la que los Estados y entendidos en la materia pudieren recurrir para el estudio de la Seguridad Ciudadana; por lo que en consecuencia sería recomendable, la conjugación de todas las teorías existentes, estudiarlas, analizarlas, razonarlas, compararlas y sacar de ellas acciones positivas y proactivas para la colectividad, en base a las características propias y necesidades existentes en cada Estado de manera particular.

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