Home / SALUD Y BIENESTAR / Hipertensión arterial tratada con ozono

Hipertensión arterial tratada con ozono

DR.CONTRERAS 2Por Dr. Antonio Contreras.- En la actualidad, se denomina enfermedad hipertensiva o “hipertensión esencial” al aumento crónico y firme de la presión arterial sistólica o diastólica, en cuya etiología se halla un defecto genético estructural que produce una gran actividad de los mecanismos de la presión de acción prolongada.

La principal teoría sobre el desarrollo de la enfermedad hipertensiva es la teoría de la disfunción  endotelial. Los vasos de endotelio procesan gran cantidad de sustancias biológicamente activas, entre ellas vasodilatadores, uno de los cuales es el óxido nítrico, y también vasoconstrictores: la angiotensina II, la serotonina, el tromboxano A. Estas sustancias determinan el tono de las células de los músculos lisos y regulan los procesos locales de la hemostasia.

La disfunción endotelial es la alteración del equilibrio entre los mediadores que ensanchan los vasos y los mediadores que los estrechan, con una disminución de los vasodilatadores y un aumento de la síntesis de los vasoconstrictores.

 Se considera que  una de las más importantes es la producción del factor específico de la vasodilatación, el óxido nítrico (NO), que participa en la regulación del todo vascular (Gogin, 1997). En la enfermedad hipertensiva, se detecta una producción insuficiente o una destrucción acelerada del NO, o ambas cosas.

La falta de NO desempeña un papel fundamental, no solo en el aumento de la presión arterial, sino también en la aparición de graves complicaciones de la hipertensión, como infarto cerebral, infarto de miocardio e insuficiencia renal, ya que el NO es inhibidor de la agregación de los trombocitos, de la adhesión de los monocitos y de la proliferación de la célula de los músculos lisos (Liamina y cols., 2001; Dupliacov y Emelianenko, 2001).

La base del tratamiento moderno de la hipertensión arterial es la hipótesis de la necesidad de corregir la disfunción endotelial. No puede considerarse que la disminución de la presión arterial sin la normalización de las funciones de las funciones del endotelio sea un objetivo clínico resuelto de forma eficaz. Uno de los mecanismos de la acción del ozono es la actividad de la NO- sintetasa, que estimula la producción del NO por el endotelio vascular y, por consiguiente, el efecto vasodilatador.

Una de las causas de la disminución del NO endotelial puede ser el refuerzo de la generación de radicales libre; al aumentar la potencia del de la defensa antioxidante con la ayuda de la ozonoterapia, es posible evitar este fenómeno.

Según la teoría de las membranas de la enfermedad hipertensiva, el aumento de la presión arterial de la circulación sanguínea, motivado por el déficit de energía a nivel celular. La disminución energética de las células se vincula a factores genéticos relacionados con cambios de las membranas que intervienen en la regulación del calcio intracelular (Postnov, 1998-2000).

El aumento de la presión arterial es una reacción compensadora del organismo ante disminución de la energía celular.

La presión arterial sistemática elevada en un estado natural de la circulación de la sangre, que se corresponde con la disminución de la energía celular, algo comprensible porque la acción de los fármacos antihipertensivos es transitoria, y la presión arterial elevada vuelve a su valor inicial inmediatamente después de su supresión.

El efecto terapéutico principal del ozono es que es capaz de resolver el déficit de energía a nivel celular, influyendo en los procesos reductores de energía que tienen lugar en las membranas. La interacción de las estructuras biológicas con el ozono se produce a través de un mediador universal, la adenilciclasa, que participa en la provisión de energía a las células.

Actuando a través del sistema del glutatión, refuerza la glucólisis y otras vías oxidación de la glucosa, aumentando el aporte de energía y condicionando así el efecto de su influencia en diversos órganos.

Debido a la resolución del déficit del oxígeno y la restauración del potencial electroquímico de los hidrogeniones, el ozono activa la ATPasaH, que enlaza los procesos de respiración y fosforilacion oxidativa en las mitocondrias, y participa en la síntesis del ATP. Además, el ozono normaliza la actividad de las bombas de transporte de K+, Na+, Ca²+-ATPasas, responsables de mantener el gradiente de los cationes correspondientes y de la formación de potencial eléctrico de la capa (Yakovleva, 1992; KontorschikovA, 1995; Beliani, 1997).

La peroxidación de los lípidos también interviene en la patogenia y la progresión de la enfermedad hipertensiva. A causa de la disminución de la actividad de las Ca²+, Mg²+, K+, Na+-ATPasas, el aumento del contenido de calcio iónico intracelular y el cambio en las funciones de las membranas, cuando existe hipertensión, se produce la activación  de la oxidación de lípidos por peroxidos.

Los productos de la oxidación lipídica influyen en el tono de los vasos arteriales, aumentándolos. En comparación con otros tejidos, los procesos de peroxidación son más intensos en la pared arterial, debido al relativamente escaso nivel de metabolismo y la elevada concentración de oxigeno en la sangre arterial.

El efecto de los productos secundarios de la oxidación lipídica tiene lugar a nivel de los receptores de las arteriolas, así como por influencia directa en la estructura y en las propiedades de barrera de las membranas celulares y subcelulares, responsables del transporte de calcio.

En concentraciones terapéuticas bajas, el ozono estimula la síntesis intracelular de antioxidantes, lo que permite que en la célula tenga lugar la oxidación de ácidos grasos poliinsaturados, con fines energéticos.

De todo ello, se puede concluir que la ozonoterapia es un método con una base patogénica para el tratamiento de la enfermedad hipertensiva, ya que actúa corrigiendo uno de los eslabones fundamentales de la patogenia: la disminución energética de las células. Ninguno de los fármacos antihipertensores propuestos hasta la fecha posee tales propiedades.

En el tratamiento de la hipertensión, la ozonoterapia puede emplearse como método independiente, así como combinada con otros medicamentos. Como se demostró en algunas observaciones clínicas, sin el empleo de otro medicamento terapéutico, de forma independiente, la ozonoterapia es eficaz en los pacientes que se encuentran en los primeros estadios e la enfermedad hipertensiva, con una hipertensión leve, de carácter lábil. En ellos, se obtuvieron resultados positivos fiables en el 70% de los casos.

Hay que recordar que la hipertensión arterial se intensifica a partir del momento en que se produce una depresión de las funciones hipotónicas del hígado, y se vuelve irreversible con el desarrollo de transformaciones estructurales en el corazón y en los vasos (arterionefroesclerosis), hipertrofia suprarrenal, etc.

Esta es la razón por la que, en los pacientes con hipertensión grave, es recomendable combinar la ozonoterapia con fármacos antihipertensores, que tienen sus propios mecanismos de acción. Según los datos clínicos, esta combinación permitió utilizar dosis farmacológicas inferiores a las que utilizan habitualmente en el control de la presión arterial.

Al cesar la ozonoterapia antes que el tratamiento farmacológico en solitario, disminuyeron o desaparecieron las manifestaciones clínicas de la enfermedad hipertensiva (dolor de cabeza, vértigos, dolor en la región cardiaca), algo que se observó concretamente en casos de pacientes que presentaban afecciones de los órganos diana: corazón y encéfalo.

Esta afirmación se confirma con algunos resultados, en los que se muestra que se observa un efecto positiva de la aplicación de la ozonoterapia en el 92% de los pacientes con IAC y en el 78% de los pacientes con encefalopatía por trastornos circulatorios (Maslennikov y Kontorschikova, 1999; Maslennikov y cols., 2001).

Al aplicar ozonoterapia a 49 pacientes con enfermedad hipertensiva en segundo o tercer estadio y encefalopatía hipertensiva por trastornos circulatorios, Ivanchikov y cols., (2003) observaron la estabilización de la presión arterial, la disminución de la intensidad de las cefaleas en el 79,5% de los pacientes y la disminución de los episodios de estas últimas en el 88% de ellos. 

 

Sobre francisco portes

francisco portes