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A Trump le cayeron los ‘palitos’, ahora en guerra contra mujeres

Donald TrumpWASHINGTON.- Donald Trump no tiene pelos en la lengua para insultar a las personas…

Su guerra ahora es contra las mujeres.

“Cerdas gordas”, “perras”, ” animales desagradables”: así suele descalificar el multimillonario precandidato estadounidense a la Casa Blanca, Donald Trump, a las mujeres que no le gustan. Ya cuestionado en el pasado por sus comentarios denigrantes, ahora desató una guerra feroz contra las damas que desconcierta hasta su propio partido.

El sábado le retiraron una invitación a una reunión de un grupo conservador tras sugerir que la moderadora del debate televisado del jueves fue dura con él porque estaba menstruando.

En uno de los momentos más tensos del cara a cara entre los precandidatos del Partido Republicano del jueves, la moderadora Megyn Kelly le preguntó a Trump por qué calificaba así a las mujeres y si ese trato era digno de una persona que aspiraba a la presidencia. Visiblemente ofuscado, el magnate respondió que el problema de EE.UU. era que la gente era demasiado políticamente correcta y que si no le gustaba la respuesta, “lo lamento”, dijo.

La cosa no paró allí porque tras el debate Trump siguió acusando a la moderadora de hacerle preguntas muy duras y no tuvo mejor idea que decir: “Podía ver cómo le salía sangre de sus ojos…Le salía sangre de su…donde sea”.

Estos comentarios enfurecieron a muchos, hasta el líder de una superconservadora organización que apoya al partido Republicano, Redstate Gathering, que lo “desinvitó” a una conferencia que Trump debía dar hoy. “No quiero tener en mi escenario a una persona que, a una pregunta hostil de una mujer, su primera inclinación es decir que fue hormonal. Está mal”, dijo el editor de Redstate.com, Erick Erickson, que señaló sin embargo que personalmente apreciaba al magnate. Trump le replicó que era “débil y patético” y dijo que era otro ejemplo de lo políticamente correcto.

Trump marcha primero entre los precandidatos presidenciales republicanos con varios puntos de ventaja sobre sus rivales como Jeb Bush. Pero esto seguramente dañará su campaña: nadie puede ganar un comicio sin el electorado femenino. Y encima el ganador republicano deberá competir con Hillary Clinton, que es favorita entre las mujeres.

De hecho, sus últimos comentarios ya provocaron una turbulencia entre las filas de su campaña. Ayer mismo se fue el máximo asesor político, Roger Stone. Trump dice que lo echaron, él dice que renunció.

Sus rivales de interna hicieron silencio salvo Carly Fiorina, ex CEO de Hewlett Packard y la única candidata republicana, que tuiteó: “Mr TRUMP: No. Hay. Excusa” Y más tarde añadió: “Apoyo a @megyinkelly”, la moderadora agraviada.

Los más beneficiados por todo este escándalo son los demócratas, que miran cómo sus opositores se pelean y discuten sobre la controvertida figura de Trump.

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