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Diez verdades sobre la resaca después de los 30 años

resacaRESACA: Acéptalo, con el tiempo, el buen vino mejora pero, por desgracia, las resacas van a peor. A partir de los 30 años la enzima alcohol deshidrogenasa, que permite la eliminación del alcohol tóxico del organismo, funciona peor y por eso las resacas cada vez se notan más.

Otro motivo es que con la edad el cuerpo guarda menos líquido en nuestro organismo y además, a no ser que uno se esfuerce mucho por mantenerse en forma, se tiende a perder masa muscular que se sustituye por grasa.

Por eso, la cantidad de sangre por la que puede circular el alcohol es menor y aumenta la concentración del mismo y con ello sus efectos y el nivel de deshidratación. Os dejamos con alguna de las verdades con las que te sentirás identificado si tienes más de 30 años y como amante de la vida nocturna no le dices que no a alguna copita de vez en cuando.

1. Dura más de una mañana

Cómo echas de menos aquella gloriosa adolescencia en la que eras capaz de volver a casa con los primeros rayos de sol, dormir dos horas, darte una ducha y salir corriendo para llegar unos minutos tarde al partido de los Domingos. Cuando tenías veinte años eras capaz incluso de salir un jueves y acudir el viernes a clase. Ahora, la resaca del viernes dura todo el día…

2. … o incluso más de un día

Se ha convertido en algo habitual que la resaca de la fiesta del viernes dure hasta el domingo.

3. ¿Qué hice ayer?

Cuando eras más joven lo peor que podía pasar (y tampoco pasaba mucho) era que te despertases en una cama que no era la tuya con alguien que ayer, bajo los efectos de la noche, parecía más atractivo. Ahora, tal y como tus padres te repiten a diario, no te has vuelto una persona más responsable y en las noches de fiesta te suceden cosas de lo más inexplicables…

4. Sales menos y aguantas menos

Antes cerrabas las discotecas y, si había suerte, ibas a desayunar por ahí con tus colegas; ahora, a las cuatro de la mañana estás en la cama con un pie en el suelo haciendo de ancla y eso no evita que al día siguiente no puedas mover ni un dedo.

5. Eres carne de telefilme

​Desde que has cumplido los treinta comprendes por qué las películas del domingo de Antena 3 siguen teniendo público aunque nadie admita verlas y es que un domingo de resaca no hay nada mejor que arrastrarse al sofá con una manta y dejar que el tiempo pase y la resaca desaparezca.

6. Ya no puedes dormir hasta tarde

Es inevitable, si antes dormías hasta las doce o la una y te despertabas como una rosa, ahora te despiertas a las 10 de la mañana después de un rato dando vueltas en la cama, sin importar la hora a la que te acostaste. ¿Lo peor de todo? la resaca te impide aprovechar el día de ninguna manera y solamente eres capaz de reptar hasta el sofá, en el que, al contrario que hace diez años, ya no te puedes dormir.

6. El Ibuprofeno no es suficiente

Cuando tenías veinte años solucionabas la resaca con unos cuantos tragos de agua. Ahora, no puedes evitar entrar en internet para consultar remedios contra ese dolor de cabeza que no te deja pensar. Además, buscas comparativas entre los efectos de Ibuprofeno, Paracetamol y demás medicamentos que se han convertido en la única opción.

7. Salir dos días seguidos es una leyenda urbana

Cuenta la leyenda que hay unos seres llamados veinteañeros son capaces de salir de fiesta el sábado y el domingo e incluso algún día más de la semana. Tú, leyendo esto desde el sofá con una botella de dos litros de agua en la mano, no te lo puedes creer.

9. No vuelvo a beber

Tal vez sea la promesa más repetida de la historia de la humanidad y a la vez la más ignorada. Sin embargo, ahora, empiezas a pensar que a lo mejor deberías planteártelo en serio, al menos, un poco más en serio.

10. Lo que pasa en las Vegas…

¿se queda en Las Vegas? Las reglas han cambiado, ahora, todo lo que pasa será compartido al día siguiente o en tiempo real en Instagram, Twitter, Facebook, etc. Esto tiene menos que ver con la edad y más con la época. Lo que está claro es que hace diez años no quedaban tantas pruebas de los desfases nocturnos.

Seguramente, el problema de las resacas a los 30 es que el cuerpo ha cambiado y no nos damos cuenta; seguimos saliendo como a los 20 pero lo sufrimos casi como si tuviéramos 40.

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