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Habla la ciencia: ¿Por qué duele tanto golpearse el dedo del pie?

dolor-en-el-dedo-del-pie-1Seguramente en alguna oportunidad te has golpeado alguno de los dedos de los (en especial el pequeño). Casi parecer un imán que es atraído por las esquinas de los muebles. Pero ¿te has preguntado por qué siendo una zona tan pequeña el dolor es tan intenso? Descúbrelo aquí.

de los grandes misterios de la humanidad es la universal e ineludible a que el dedo más pequeño del se dé contra las esquinas de los muebles y las patas de la cama, como si ninguno de nosotros tuviera realmente consciencia de esa pequeña parte del y no pudiéramos prever (y evitar) el golpe o, por el contrario, como si los muebles fueran conscientes y se pusieran deliberadamente en su camino.

Tal vez es la manera que tiene el universo de recordarnos que esa pequeña e insignificante extremidad está allí.

Lo cierto es que todos hemos experimentado esa sensación, y el dolor que se siente al golpearse el dedo del pie, no solo el más pequeño sino cualquiera de ellos, parece bastante desproporcionado respecto a su tamaño. Y respecto al daño sufrido, ya que no es más que un golpe pero el dedo reacciona como si fuera irreparablemente dañado para siempre.

¿Alguna vez te preguntaste por qué es que sucede esto? Esta es la explicación.

Anatomía del dolor

El dolor es una percepción, y como tal, en realidad se encuentra todo en tu cabeza.

Ya sea una quemadura, un golpe con un martillo o una piedra que cayó sobre el dedo de tu pie, ninguna de estos estímulos son inherentemente dolorosos, sino que se trata de la manera en que el cerebro reacciona ante esos estímulos dados.

La experiencia individual de dolor para cada persona varía, y esto depende de una compleja combinación de factores biológicos, psicológicos y culturales. Puede estar influenciada por un cierto estado mental, por cuánta atención le prestas al asunto o por tu memoria sobre otras experiencias dolorosas, así como por la intensidad del estímulo y la ubicación de éste.

La experiencia de dolor es algo complejo, sin embargo, en el caso de un dolor agudo pero breve, como el de golpearse un dedo del pie, es más sencillo.

El dolor súbito e intenso tiene un claro propósito: funciona como una alarma, una señal biológica protectora que indica que debes dejar de hacer lo que sea que estés haciendo, intencionalmente o no, como patear muebles con el dedo pequeño.

El dolor depende de la densidad y del tipo de las terminaciones nerviosas en la zona de la herida, así como de la naturaleza del estímulo.

Por ejemplo, si recibes un golpe con un martillo en el estómago, sentirás dolor, pero mucho menos intenso que si recibes ese mismo golpe en un dedo, del pie o de la mano. Esto se debe a que el estómago no posee demasiadas terminaciones nerviosas y en general está cubierto por varias capas de tejido.

Los propósitos del dolor

Los dedos, sin embargo, están llenos de nervios, especialmente los llamados nociceptores, que una vez estimulados transmiten una señal al cerebro a través de la médula espinal, y que sirven para detectar potencial daño en los tejidos. Cuando te golpeas un dedo, estás estimulando varios de estos receptores al mismo tiempo. Cuando el cerebro lee todas esas señales, es cuando duele mucho.

La densidad y los tipos de nervios alojados en una determinada parte del cuerpo, también determinan la cantidad de tejido o corteza cerebral dedicada a ellos. Los pies, las manos, los labios y la lengua, por ejemplo, tienen destinada una parte mucho mayor de corteza cerebral que la cadera o el torso.

Y sensorialmente esto tiene sentido, ya que son las manos, los pies y los labios lo que utilizamos para interactuar con objetos y con nuestro entorno en general.

Además, el fuerte dolor en un dedo del pie puede tener también su componente evolutivo.

Las infecciones solían matar a muchas personas, y los pies, que están frecuentemente en contacto con áreas peligrosas o infectadas, son especialmente proclives a la infección o las heridas.

Ahora ya sabes la razón por la que duele tanto golpearse el dedo del pie, aunque lamentablemente esto no evitará que lo hagas nuevamente ni que cuando lo hagas no experimentes dolor. Sin embargo, sí hay algo que algunos científicos han dicho que puede ayudar a aliviar esta clase de dolores agudos y puntuales: maldecir.

Fuente: Ojo científico

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