Home / ACTUALIDAD / Papa Francisco: El corazón envidioso se vuelve ácido, en vez de sangre tiene vinagre

Papa Francisco: El corazón envidioso se vuelve ácido, en vez de sangre tiene vinagre

papa-francisco-envidia--644x362El Papa Francisco denunció una de vicios que afectan a personas clericales pero también a cristianos que se creen virtuosos. Enumeró claramente los vicios corrosivos: «¡Cuánta división! ¡Cuánta envidia! ¡Cómo se habla mal de otros! ¡Cuánta incomprensión!».

«¿Y esto qué hace a la iglesia?», se preguntó el Pontífice: «¡Nos despedaza!». Es necesario detectar las causas los problemas porque «la guerra no comienza en el campo de batalla. Comienza en el corazón con las envidias y las divisiones. Ya se lo advertía Pablo a la comunidad de Corinto, que eran campeones en estas cosas».

Bajo un fuerte viento que golpeaba a ráfagas la plaza, el Papa advirtió que «tenemos envidia porque alguien ha comprado un , porque ha ganado la lotería… Pero esto hace daño». En muy fuerte añadió que «la envidia crece y llena el corazón. Un corazón envidioso se vuelve ácido, en vez de sangre tiene vinagre. Nunca es feliz».

Como consejo para superar ese defecto, el Papa invitó a «apreciar las dotes de los demás, y dar gracias a Dios por habérselas dado a esas personas».

Era una larga catequesis sin papeles, nacida de la . El Santo Padre continuó invitando a adquirir la costumbre de «Dar gracias. Una persona que sabe dar gracias es un corazón noble».

Advirtió también que quien no valora las virtudes de los demás tiende a exagera las propias y «a veces, también nosotros somos como el fariseo de la parábola: Señor, te doy gracias porque no soy como los demás , ladrones, injustos, adúlteros…».

Como la tentación de soberbia es inevitable, aconsejó que «cuando te venga a la cabeza, acuérdate de tus pecados»: un pensamiento que ayuda a superarla y a evitar el engreimiento.

Consejos de Pablo a los corintios
Volviendo al texto escrito, el Papa recomendó aplicarse «algunos consejos concretos de Pablo a los cristianos de Corinto: apreciar los dones de nuestros hermanos, acercarse y compartir los sufrimientos de los últimos y los más necesitados, manifestar la propia gratitud a todos, no considerarse nunca superior a los demás…».

Al final les invitó a leer, al llegar a casa, el capítulo 37 del libro de Ezequiel, que utiliza como imagen profética un campo cubierto de huesos. Recordó también la fiesta del día: la primera de san Juan Pablo II, canonizado el pasado mes de abril junto con Juan XXIII. Francisco recordó que su predecesor «nos invitó a abrir las puertas a Cristo y mostró al mundo el misterio de la Divina Misericordia».

En las primeras filas de peregrinos había varias docenas de personas con camisetas rojas en las que se podía leer: «Soy un despedido de Meridiana». El Papa manifestó su esperanza en que se resuelvan los problemas de la aerolínea, y pidió a los responsables: «Por favor, ninguna familia sin trabajo».

Fuente: ABC

Sobre carlos miguel

carlos miguel
Administrador webmaster