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Té: ¿mejor en bolsitas o en hojas?

teLas bolsitas ofrecen practicidad,  y combinaciones estándar; las hojas sueltas poseen delicadeza, aromas y sabores más sofisticados. Dependiendo de para qué se prepare el té, una será más conveniente que la otra.

Disfrutar de una taza de té  y aromática es sin duda un gran placer, y aunque básicamente lo que necesitas para ello es  caliente y té (azúcar opcional), dependiendo de varios factores como la calidad del té o el tiempo de infusión, puedes hacer de tu taza algo mucho mejor.

En esta ocasión nos concentraremos en las diferencias entre elaborar nuestra infusión con hojas sueltas o con bolsitas. En ambos casos, se trata de las hojas de la misma planta, Camellia sinensis, pero la calidad de ambas presentaciones es por lo general muy diferente tanto en sabor como en longevidad.

La mayor diferencia entre las hojas usadas para las bolsitas y las que se venden sueltas es el tamaño. Las primeras son casi polvo de té, u hojas tan partidas que el área de exposición de las mismas al oxígeno se vuelve mucho mayor, ocasionando que los aromas y  esenciales se evaporen más, dejando un té “dormido” con menos sabor. Por su lado, las hojas sueltas tienden a ser más grandes (mientras más grandes sean, mejor conservarán las cualidades del té; un té de hoja suelta destruido es incluso peor que la bolsita porque ha estado aun más expuesto.

Otro  a tomar en cuenta es el espacio que tiene el té una vez en el agua: la bolsita proporciona un filtro muy conveniente, pero mantiene el té algo apretado, por lo que el paso del agua caliente es entorpecido. Sin embargo, por ser de poco tamaño, hay una rápida extracción de sabor y color de las hojas empaquetadas. En cuanto a las hojas sueltas, en un infusionador de buena calidad, que les proporcione suficiente espacio, éstas liberarán sus cualidades con más generosidad, aunque se tenderá a tardar un poco más (solo un poco).

Existen hoy en día puntos intermedios: las compañías de té están ofreciendo bolsas más amplias y de mejor calidad, en las que caben hojas más grandes (aunque generalmente siguen siendo más chicas que las sueltas). Las conocidas como “pirámides de té”, proporcionan una estructura que permite el paso del agua y le da al té protección contra el aplastamiento en la caja.

Dependiendo de cómo se vea, el hecho de que las bolsitas de té suelen venir en blends cuidadosamente desarrollados puede ser una ventaja o lo contrario; quienes disfrutan de la comodidad de un producto combinado para cada ocasión y comodidad, lo considerarán un pro, mientras quienes vean en el arte de hacer su propia mezcla o de entender un té por lo que ofrece por sí solo libre de modificaciones, considerarán esto una debilidad.

Sin duda alguna, el té de bolsita es más fácil de conseguir ya que en cualquier supermercado ofrecen al menos un par de marcas, y una vez en casa, requiere menos cuidados para almacenar correctamente. El té de hojas sueltas necesita cuidarse del aire, de la luz y del aplastamiento que pueda poner fin al buen tamaño de sus hojas.

En conclusión, las bolsitas ofrecen practicidad, comodidad y combinaciones estándar; las hojas sueltas poseen delicadeza, aromas y sabores más sofisticados. Dependiendo de para qué se prepare el té, una será más conveniente que la otra. Nuesta sugerencia es que, si el té será base para mezclar con leche y azúcar, o si luego se llevará al congelador con rodajitas de limón, la bolsita es más que apropiada; pero si lo que busca es degustar una aromática taza de la más pura infusión, las hojas son la desición acertada.

Fuente: Cocina y VIno

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