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¿El amor es ciego? ¿Qué tanto?

Anjo Nava nos da su opinión: Siempre he sido un firme creyente de que en los clichés a los que estamos expuestos los seres humanos yace toda la verdad del universo. Por eso son clichés, porque sirven como una especie de ley que se confirma, una y otra vez, con el pasar del .

Sin embargo, hay  en materia del amor con el que nunca he estado completamente de acuerdo y es el que dice que el amor es ciego.

El origen de la frase data del siglo XVI en varios textos de William Shakespeare, donde quizá el más famoso sea el del Mercader de Venecia, cuando el personaje de Jessica dice: “El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen”.

A partir de ese momento, la frase se acuñó para denotar que el amar a alguien puede hacer que se ignoren y pasen de largo algunas conductas negativas que atañen a la pareja; el amor hace apreciar al ser amado a pesar de los errores que él o ella puedan cometer.

Incluso la ciencia ha tratado de estudiar el fenómeno. Hace unos 10 años, en un estudio, publicado por la University College de Londres a través de la revista NeuroImage, un grupo de investigadores encontró que el amor romántico suprime “la actividad neuronal asociada con la evaluación crítica social de otras personas, así como las emociones negativas”. Al producirse el enamoramiento, las partes del cerebro encargadas de generar desconfianza, sospecha y discriminación, pasan a un estado latente.

Por su parte, la doctora Frances Cohen Praver ahonda en el tema explicando: “En concreto, cuando nos enamoramos, nuestras neuronas espejo no sólo nos conectan con nuestras parejas, sino que desencadenan algunos químicos cerebrales sorprendentes ─dopamina, testosterona, vasopresina, oxitocina, serotonina, GABA─ que mejoran la atracción, el amor, la lujuria y la lealtad”. Según todos ellos el amor sí es ciego.

No obstante, es fundamental en este momento evocar al psicólogo alemán Erich Fromm y su libro ‘El arte de amar’, en donde hace explícita la diferencia entre enamoramiento y amor. Durante el enamoramiento, cuando dos personas se conocen y surge una atracción entre ellas, se producen sensaciones estimulantes, un deseo sexual y, como señalan los estudios mencionados, un mínimo o nulo juicio hacia la pareja.

Es decir, durante esta etapa se percibe al otro como perfecto. Es el estado del que partió la literatura infantil para crear a los príncipes azules y a las bellas durmientes, quienes los esperan para despertarlas del sueño eterno, donde no hay nada ni nadie en el mundo mejor para ellos. Según Fromm, no es difícil enamorarse; lo complicado es permanecer enamorado.

En cambio, el amor es un estado mucho más profundo, en el que para acceder a él se debe adentrarse en la otra persona, conocerla tal y como es, con todos sus errores y defectos, porque sólo teniendo este nivel de entendimiento se puede amar de manera voluntaria. En propias palabras de Fromm, “El amor inmaduro dice: ‘Te quiero porque te necesito’. El amor maduro dice: ‘Te necesito porque te amo’”.

De hecho, podríamos deducir que el amor, a diferencia del enamoramiento, es una decisión y precisamente es esto lo que más me molesta de la frase en cuestión. El enamoramiento podrá ser ciego —de hecho lo es, según Fromm—, pero el amor no.

Amar es una decisión que se afirma por la vista, al ver a esa persona despertar, al verla desenvolverse, sonreír, llorar, errar, desubicarse, encontrarse, hacer algo por nosotros o ignorarnos por completo, verla amarnos o sólo verla. Es así y sólo así que uno hace consciente de que lo que está sintiendo es amor y que está dispuesto a hacer lo que sea por esa persona.

En lo  creo que el enamoramiento se siente, mientras que el amor se observa.

Fuente: Yahoo

 

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