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Un tubérculo poco conocido: La alcachofa de Jerusalén

A pesar de su nombre, en realidad no es una alcachofa y tampoco viene de Jerusalén. Lo que sí es cierto es que este tubérculo es dueño de un delicioso sabor y es además un muy buen alimento para quienes sufren de diabetes.

La Helianthus Tuberosus, el nombre científico de lo que en inglés se conoce como sunchokes, y en español como tupinamba, tunambor o aguaturma, es original de nativa de América del Norte, y miembro de la  del girasol, por lo que antes se la llamó “girasole”, una palabra italiana que significa “flor que gira hacia donde está el sol”.

Llegó a Europa con los franceses, donde se hizo más popular. El nombre alcachofa de Jerusalén se cree deriva de su sabor, que según muchos es similar a éste primero, y por la desvirtuación de la palabra “girasole”.

Existen más de 20 variedades de alcachofas de Jerusalén domésticas. La piel de este tubérculo, que muchas veces se asemeja al jengibre (ginger, en inglés), puede ser blanca, marrón , roja o violeta.

Su valor nutricional

Por crecer bajo la tierra, este vegetal es muy rico en hierro y potasio.

“Contiene cerca de 10% de proteínas, no contiene  y es muy bajo en carbohidratos”, explica Sylvia Klinger, nutricionista y dietista registrada, fundadora de Hispanic Nutrition Communications.

En cuanto a sus carbohidratos, explica Klynger, los presentes en este alimento son de inulina, a diferencia del almidón que se encuentra en las papas. La inulina es utilizada muchas veces por los diabéticos como una fuente de fructosa, que es 1.2 veces más dulce que la sacarosa.

En la cocina

Este tubérculo ha sido más popular en Europa y Asia que en Estados Unidos o América Latina, por ejemplo, sin embargo últimamente muchos están haciendo uso de él en esta parte del planeta.

Esta alcachofa se puede comer fácilmente hervida, al vapor, en puré, a la parrilla, en ensaladas, como parte de un guiso o como guarnición para acompañar cualquier plato. En general el uso es muy similar al que se le da a la papa, por ejemplo.

“El sabor de la alcachofa de Jerusalén va bien con menta, mostaza, cebolla, nuez moscada, manteca, clavo de olor, vinagreta de canela y carnes asadas”, asegura el chef Ricardo Navarrete, quien dice la emplea a menudo.

Fuente: Diario NY

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