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Consejos de alimentación que hemos heredado y que no son tan buenos

Desde que éramos pequeños, nuestros papás, padrinos, tíos, abuelos, vecinos y prácticamente cualquier adulto nos quería decir lo que estaba bien o mal al comer. El gran problema es que algunas de estas “sabias” enseñanzas no son del  correctas y nos pueden estar causando problemas en nuestra alimentación actual, creando malos hábitos. Por eso debemos ser menos aprensivos con nuestros ritos sagrados en la mesa y dejar algunos ir. Si en esta lista está alguna regla que sigues al pie de la letra, probablemente sería mejor despedirse de ella e ir en busca de algo mejor (como en algunas relaciones).

1. Deja el plato limpio

“Te terminas todo lo de tu plato o no te paras de la mesa” ¿Te suena familiar? Seguramente, sí. Este es una de la principales enseñanzas de cualquier  o abuelita. Lo sé, cuando hay pequeños en la  es necesario ver por su buena nutrición. Pero ahora que ya somos “niños grandes” tenemos que saber medirnos en nuestras porciones de comida. En algunos restaurantes la cantidad de comida es muy generosa e ingerir todo sólo nos produce sueño y ganas de rodar de regreso a casa. Te propongo comer hasta estar un 80% lleno y pedir lo que sobre para llevar, siempre habrá tiempo para comer después.

2. Es un desperdicio tirarlo

La razón principal por la que no dejamos de comer aunque ya estemos satisfechos es por la culpa que nos da que la comida se vaya a la basura. “Tanta gente sin comida y tu desperdiciando”, la frase típica de mamás y abuelitas número 2. No piensen que soy una persona sin corazón que no se interesa por el hambre mundial, pero la comida que tu no te comas no llegará a ellos por arte de magia. Recuerda que nuestro cuerpo sólo puede procesar cierta cantidad de comida de manera eficiente y el hecho de ingerir más que eso hace que éste se estrese y que trabaje más lento de lo normal. Por ello, si no te gusta desperdiciar comida, haz composta con lo que te sobre o pide únicamente media ración. Esto hará la diferencia. Siempre hay formas más inteligentes de evitar el desperdicio.

3. Siempre postre

A muchos, y me incluyo en esto, nos gusta darle clausura a una comida con un toque dulce que contrarreste el sabor de lo que acabamos de comer. Y como he dicho antes yo soy fiel a la idea de que de vez en cuando un chocolate, un pedazo de pastel o una galleta le van bien a quien sea. El problema es la frecuencia con la que lo hacemos y también la cantidad que comemos. No es lo mismo poner fin a la comida con un chocolate pequeño que con una barra entera de chocolate. Aprovecha el postre cuando realmente tengas hambre, no cuando tu estómago no pueda más. Te estás haciendo un favor y lo disfrutarás más. Siempre puedes dejar el postre para más tarde.

4. La carne es la única proteína

Es común, y más en la vieja escuela, que se piense que la única fuente de proteína es la carne y que por ello hay que ingerirla en cada comida que hagamos. Por suerte, hoy contamos con mucha nueva información sobre las diferentes fuentes de proteína. La mejor parte es que éstas tienen la misma cantidad de proteína que un buen corte de carne. Así que podemos decirle adiós a los animales de granja y hola a las plantas. Plantas como el cáñamo, la chía, la linaza y la quínoa son excelentes ejemplos de éstas.

5. Todo debe estar cocinado

Una gran mentira sobre la comida es que debe de estar bien cocida. No me refiero a bien preparada, eso sí debe de ser. Pero nuestra comida no necesariamente tiene que pasar por una sartén o una olla para que podamos degustarla. Las verduras y las frutas crudas contienen muchas vitaminas que son muy buenas para nuestro cuerpo y al cocinarlas algunas de éstas se pierden.

6. Come mucho en las mañanas

“El desayuno es la comida más importante del día”, si tu mamá no te ha dicho esta frase, entonces no somos hermanos. Aunque ella no te lo haya dicho, seguramente la has escuchado antes. En toda mi vida estudiantil no hubo día que mi mamá no nos preparara un gran desayuno a toda la familia, porque ella insistía que de otra forma no tendríamos suficiente energía durante el día. Esta regla es correcta, desayunar bien es bueno. Pero hay algunas personas a las que este método no les funciona, y eso tampoco está mal. Desayunar mucho para algunos puede ser la mejor manera de despertar, pero para otros es un calvario, porque les hace sufrir indigestión y en lugar de darles energías les produce sueño y aletargamiento. Si eres de estas personas, puedes probar desayunando ligero. Un poco de fruta y un yogur natural te sentará muy bien. Si te da hambre rapidamente come algún bocadillo a media mañana.

7. La sal es NECESARIA

Uno de los reflejos más comunes al tener un plato frente a ti es estirarnos por el salero y agregarle sal, aunque no hayamos probado si hace falta. La sal es un arma de doble filo. Sí, hace que nuestra comida tenga un mejor sabor, pero su consumo en excesivo arruina nuestras papilas gustativas y nos puede generar problemas del corazón. Por eso al cocinar, puedes disminuirla y en su lugar prueba agregar otras especias. Seguro también le darán un excelente sabor a tu comida.

Ahora sabes cuáles son esos consejos que no eran tan buenos después de todo. Si te sentiste identificad@ intenta cambiarlos y seguro mejorarás tu nutrición.

Fuente: Crónicas Gourmet

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