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Acusación de racismo contra RD se origina en informes del Departamento de Estado EEUU

EF00FE0D-7316-4752-AD1C-20B9A422EC5C.jpg__270__200__CROPz0x270y200Desde 1989 desarrolla tesis de “minorías nacionales, raciales y étnicas

Las denuncias de que República Dominicana es un país racista y violador de los derechos humanos de los inmigrantes haitianos se remonta a los finales de la década de los 80, aunque es a raíz de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional que este tipo de acusaciones cobra mayor cobertura y notoriedad a nivel nacional e internacional.

El Nuevo Diario dio un vistazo a los informes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a partir del 1989, descubriendo que desde entonces los dominicanos son presentados ante el mundo como los “verdugos” de los haitianos en cuestiones de derechos humanos.

La acusación contra el país ha sido reiterativa y sistemática en los informes que el Departamento de Estado norteamericano envía a las Comisiones de Relaciones Exteriores.  tanto del Senado como de la Cámara de Diputados del Congreso de los EEUU, cuyos contenidos generales se refieren a la situación de los derechos humanos en el país, y que la embajada norteamericana reproduce en su página web, y corresponden a los años 1989, 1993, 1994, 2004, y 2012, en posesión de este periódico.

En esos informes,  el Departamento de Estado trata el problema haitiano como si República Dominicana  fuera un país de gente blanca, y que como tal los dominicanos rechazan y maltratan a una minoría negra que representan los haitianos.

El organismo estadounidense, igualmente,  hace creer que aquí también hay un rechazo y maltrato contra los propios dominicanos de piel oscura, quienes supuestamente no tienen derecho ni a abrir una cuenta bancaria por ser negro, ni a enviar sus hijos a la escuela.

Por ejemplo, en el 1989 Estados Unidos describió y presentó ante la comunidad internacional a una República Dominicana con una gran variedad de prejuicios contra los haitianos, traducidos en la discriminación contra aquellas personas con piel más oscura (es decir, que aparentan haitianos).

“Debido a las actitudes prejuiciosas, los hijos de esas personas a menudo no pueden obtener documentos que prueben su ciudadanía y, por tanto, no pueden asistir a la escuela. No hay evidencia de que los hijos de ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana han sido incapaces de obtener dicha documentación o asistir a la escuela”, decía EEUU en el 1989.

Cuatro años más tarde, en el 1993, el mismo Departamento de Estado repetía que en la sociedad dominicana existía entonces un fuerte prejuicio contra los haitianos, muchos de los cuales son inmigrantes indocumentados, y que constituyen un porcentaje significativo de la fuerza laboral no especializada en República Dominicana.

De manera textual añadía: “A menudo este prejuicio se traduce en discriminación de facto contra quienes tienen una piel más oscura. El gobierno no ha reconocido la existencia de esta discriminación ni ha hecho ningún esfuerzo para combatirla”.

Ese mismo documento agregaba que “fuentes fidedignas aseguran que es una vieja práctica gubernamental impedir que sean reconocidos como ciudadanos dominicanos los haitianos nacidos en la República Dominicana”.

También denunciaba que la falta de documentación impide la posibilidad de que niños de ascendencia haitiana asistan a la escuela, mientras algunos padres no buscan la documentación necesaria por temor a ser deportados ellos mismos.

En el reporte del año siguiente, 1994, el gobierno estadounidense volvía a iniciar su informe con la repetida acusación de prejuicio, y en esta ocasión añadía al mismo un ingrediente político, cuando decía que “el partido del presidente Balaguer (Reformista Social Cristiano) trató de socavar la posición del candidato del PRD (José Francisco) Peña Gómez caracterizando la piel oscura de este último como un atributo haitiano”.

Seis años después, en el 2000, el informe presentado por el Departamento de Estado no tiene innovación en su introducción, pues repite la misma acusación de “fuerte prejuicio” de los dominicanos, afirmando esta vez que esa situación crea desventajas para muchos haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, al igual que otros extranjeros.

Precisa que el esfuerzo del gobierno por detener el flujo de haitianos inmigrantes dificulta que aquellos que ya residen en el país,  vivan en paz.

“Las regulaciones policíacas amenazan a quienes ofrecen transporte a inmigrantes ilegales con la confiscación de sus vehículos, y ha desanimado a los conductores de taxis y guaguas a recoger a personas de piel escura”, sostiene el informe de entonces.

De manera particular ese informe decía que unos 500 mil inmigrantes haitianos (estadísticas de entonces) viven en los bateyes, sean o no de los ingenios, en condiciones precarias, con electricidad limitada, sin agua potable y sin escuelas.

Sin embargo, ese mismo documento consignaba que “como muchos padres haitianos nunca han tenido documentación de su propio nacimiento, no pueden demostrar su propia ciudadanía. Como resultado, no pueden declarar los nacimientos de sus hijos en el registro civil y así establecer ciudadanía dominicana para sus descendientes.”

En el 2004 ya el Departamento de Estado de los Estados Unidos empezó a identificar lo que ya antes  llamaba sus “fuentes fidedignas”, citando a organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, la Iglesia Católica y los activistas como los sectores dominicanos que al menos en el informe correspondiente a ese año, describen “las condiciones de vida de los haitianos en los bateyes como la esclavitud del mundo moderno”.

De manera específica dicho informe denunciaba una supuesta ordenanza que permitía la asistencia a la escuela de niños no documentados hasta el quinto curso; “sin embargo, algunos documentados, en particular a los haitianos”.

“Las ONG’s denunciaron que a los niños indocumentados haitianos se les impedía registrarse en las escuelas en un mayor grado que aquellos niños dominicanos que tampoco tenían ninguna documentación”, consigna el informe del 2004.

El último informe conocido del Departamento de Estado de los Estados Unidos, referente a los derechos de la población haitiana radicada aquí, fue dado a conocer en el 2012, el cual afirma que los problemas más graves fueron la discriminación contra los inmigrantes haitianos y sus descendientes, incluyendo la aplicación retroactiva de la política de inmigración de apatridia de facto para las personas que han vivido en el país durante generaciones.

Añade otros alegados abusos en los casos de deportaciones “ilegales” y habla del trato degradante de los prisioneros y redadas masivas que se utilizaron como oportunidades de extorsión.

Solidaridad con hechos, no palabras

Los dominicanos pudieron demostrar, no decir, que es un pueblo solidario con los haitianos, como quedó manifestado a raíz del terremoto que diezmó ese país en el 2010.

El país se desbordó en ayuda material y además fue un aliado moral de Haití, convirtiéndose en plataforma y estructura para recibir, procesar y llevar a los haitianos la ayuda proveniente del exterior.

Después del terremoto de 2010, los puertos y carreteras dominicanas han servido para suplir a Haití de mercancías provenientes de otros países, sin costo alguno para el vecino país.

“Después del terremoto Haití se quedó sin puertos marítimos, y todas las mercancías desde 2010 destinadas al mercado haitiano, entran (entraron) por los puertos de la República Dominicana. El año 2012, para ser específico, 11,676 furgones de mercancías entraron por los puertos de Santo Domingo y transitaron por las calles del país para ir en auxilio de Haití”, dijo textualmente en Cuba,  Danilo Medina.

Cifras y datos que contradicen informes

Las supuestas vejaciones y prejuicios de dominicanos contra los haitianos que alegan los informes del Departamento de Estado Norteamericano entran en franca contradicción con los siguientes datos (cifras del Gobierno):

El 13% de los partos en hospitales públicos son de madres haitianas, lo que significa un gasto de más de más de 5 mil millones de pesos al año para el Estado dominicano.

Cerca de 51 mil haitianos estudian en la República Dominicana,  36 mil de los cuales asisten a las escuelas nacionales sin requerírseles ningún documento.

Asimismo, 54 mil estudiantes haitianos reciben educación en suelo dominicano, 36 mil están en las escuelas públicas, 15 mil van a universidades y muchos de ellos son también beneficiados con becas.

Haitianos abundan en el ámbito laboral

En República Dominicana alrededor de 80 de cada 100 trabajadores de la construcción son nacionales o descendientes de haitianos.

Lo mismo ocurre en el sector agropecuario, donde un 80% de la mano de obra es de procedencia haitiana.

Pero también –y así lo hizo destacar el Presidente Medina en Cuba- la participación de los haitianos va en crecimiento en el negocio del turismo.

Diálogo necesario entre dos vecinos

El pasado 7 de enero,  los dos gobiernos iniciaron un diálogo de temas bilaterales y de interés particular para Haití y República Dominicana, logrando ya arrojar algunos resultados de beneficio mutuo.

“No les quepa duda, lo que está teniendo lugar es un diálogo entre buenos vecinos y el resultado final no será otra cosa que un avance de los derechos humanos y la institucionalidad en la región del Caribe”, dijo Medina en Cuba.

Realmente, ¿Cuántos son?

Varias decenas de miles de extranjeros, esencialmente haitianos o sus descendientes, viven en un limbo jurídico, ya que no tienen estatus definido.

El registro civil dominicano tiene 56 mil nacionalidades diferentes, de los cuales 42 mil son haitianos, 29 mil con nacionalidad regular, mientras 13 mil no la han podido obtener por vía normal, según datos aportados por la Junta Central Electoral.

En República Dominicana viven cerca de un millón de haitianos y alrededor del 90 por ciento de estos no tiene ningún tipo de documento.

¿Fuentes creíbles?

En los informes del Departamento de Estado  norteamericano se puede destacar que están argumentados con informaciones no confirmadas y de entidades  y grupos ya prejuiciados, como es el caso de los sacerdotes jesuitas y las organizaciones no gubernamentales pro haitianas.

Aunque también recogen datos que suministran la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ACNUR-ONU, organismos que igualmente son “alimentados” por los jesuitas y las ONG’s que trabajan por los haitianos.

Autoridades haitianas reconocen

“Los hijos de padres haitianos nacidos en República Dominicana son haitianos”, había afirmado el embajador de Haití, Fritz Cineas, según recoge el periódico Hoy de fecha 30 de agosto del 2007.

En ese mismo orden, y cinco años hacia atrás, el 8 de mayo del 2002, el entonces embajador Guy Alexandre expresó que todos los hijos de haitianos son considerados haitianos en la Constitución y el Código de Nacionalidad de su país.

El planteamiento de apatridia que tanto se maneja ahora, apareció por primera vez en los Informes del Departamento de Estado Norteamericano, mismo argumento que utilizan las ONGs y otros grupos para descalificar la sentencia del TC y decir que la misma crea esa condición de paria.

Fuente: http://elnuevodiario.com.do/app/frontpage.aspx

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