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Podríamos decir que somos desconfiados y exagerados con Dios; mas no así con el hombre o firmas comerciales

Por Víctor Álvarez, Santo Domingo Este.- El autor es un veterano oficial policial, abogado y locutor. Iniciando nuestro escrito adelanto que no soy un asiduo fanático de la religión, pero si simpatizante de las directrices presentadas a los seres humanos por medido de la Santas Escrituras, suficiente argumento para poder indicar dos versiones que frecuentemente ponemos de manifiesto y de las que por supuesto no estoy exento.

Diariamente a nivel mundial se registra un gran número de transacciones comerciales vía internet, donde los compradores adquieren desde la más simple pieza de reemplazo electrónico, hasta el más preciado y cuantioso objeto que dejamos a la imaginación del lector, para no hacer una lista en la que pudiera omitirse cualquier artículo u objeto que se comercialice en forma virtual.

Durante la transacción de compra virtual, el adquiriente al seleccionar el artículo debe hacer el pago vía tarjeta de crédito cuyo monto es cargado al banco emisor con cuenta del tarjetahabiente y luego en un periodo comprendido entre 5 a catorce días es que el comprador recibe el objeto, tomando como referencia la ubicación geográfica del vendedor con la del comprador, sin dejar pasar por alto la efectividad y renombre del Courrier Operator (Mensajería Transnacional).

A propósito de la plaga mundial que tiene de rodillas a muchas naciones, al presentar la teoría comercial, damos un giro hacia lo espiritual referente a la relación del hombre con lo divino y queremos enfatizar en el momento en que oramos pidiendo un milagro de solución ante la presencia de algún problema de: salud, comercial, judicial o cualquier otra naturaleza, esperanzado que nuestra petición sea escuchada y materializada en lo inmediato, sin embargo en esto lo que podríamos llamarle transacción, es evidente que le exigimos demasiado a Dios, al pretender ser complacido sin antes hace penitencia ni promesa de hacerla una vez cumplida nuestra petición.

Colocando de frente ambas teorías nos induce a  señalar que en ellas prevalece lo que llamamos fe, según Hebreos 1:1.3 “Que es la convicción de lo que no se ve y la certeza de lo que se espera” y es aquí donde enunciamos que los seres humanos somos desconfiados y exigentes con Dios, porque en el caso comercial se paga por adelantado y aunque de manera virtual estamos viendo lo que compramos, nos remitimos a la certeza de esperar a recibirlo, a pesar de encontramos a miles de kilómetros de distancia del lugar donde está el articulo adquirido, pero en el segundo caso, nos abstenemos de pagar por adelantado, y de hacerlo pues luego no cumplimos porque de ser atendida nuestra petición por lo Divino, nos olvidamos de agradecerla.

Finalizamos la combinación de estas dos teorías, pidiendo unificarnos en un solo objetivo de aclamar a Dios para que interceda por nuestra salud personal, la de nuestra familia, seres queridos, sector, ciudad, país y región, ante esta pandemia que azota a la humanidad.

Al tiempo que sugerimos acatar las medidas sanitarias y de abstención de circulación de transito dispuestas por las autoridades, pero en esta petición debemos ofrecer y hacer penitencia, comprometiéndonos a agradecer y pagar por  lo que estamos pidiendo ante esta difícil situación. Apelando al mandamiento bíblico citado en Jeremías 33:3 “Clamad a mí y yo te responderé y te enseñare cosas grandes y ocultas que tu no conoces.

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